domingo, 14 de junio de 2009

Lecturizándome.

GHB adjetiviza lo nuestro como "huera floritura". Identifico más huero lo mio y más floritura lo tuyo, pero en suma somos eso, una huera floritura. Además lo fuimos (y me temo que somos y seremos, que ahí está la cuestión) en un espacio sin consistencia ni con presencia, en fin, que da en todo el blanco (blanco, ¡Qué ironía!). Visto desde la lejanía inmediata donde la ahoridad nos mandó, y que ocupo... o eso creo... o no es lo creo sino lo que quiero, sólo me queda decir: qué, Cruz; Cruz, qué; ¡Qué Cruz!. Vale.

martes, 9 de junio de 2009

No lo creo así del todo.

Al contrario que Álvaro Valverde (http://mayora.blogspot.com/2009/06/expurgo.html), nunca me desprendería, incluso físicamente si se me permite la ironía, de los libros que detesto o que nunca he leído. Me pertenecen igual, como lector, tanto aquellas como las obras que he disfrutado, me pertenecen como una enfermedad pasada pertenece al cuerpo sano del presente. "la biblioteca de cada cual es una suerte de autobiografía" no se entiende sin los libros que nunca leído o que desearía no haber leído nunca.